viernes, 16 de agosto de 2019

Dear Friend





Agradezco a la vida, que aunque dura es siempre hemos hallado la forma de aprender de ella y saber conseguir ser venturosos, a las aleatorias circunstancias, a la divina Providencia, de colocarnos en la misma tierra que nos ve crecer, en el mismo tiempo relativo, bajo el mismo cielo tricolor, entre la misma brisa que nos lleno de mar, nos lleno de libertad, en la misma inocencia de un encuentro que inimaginablemente para ambos nos anclaría en el alma una sensación de alegria al escuchar nuestras risas, ver nuestros ojos llenos de alegría, en una plática amena o sin sentido, un encuentro inesperado, un sms, Una foto vieja, una canción en común en la radio, una pulsera, una carta, un libro o alguna frase. Son cosas que al pecho hunde y revive, hace exhalar un aliento que inexplicablemente llamamos familia, amistad, amor; y qué sugestivo es la relacion de estos sentimientos que nos inundan y nos arropan en su incomensurable calidéz con el tiempo que a mas sea el paso del mismo nos golpea el corazón al extrañarte, al recordarnos, al conseguirme en esos momentos de compañia en donde fuí feliz, donde fuí triste, y que a pesar de las circunstancias y del tiempo y todas las cosas aburridas que nos llenan de rutina para sofocar nuestro tiempo, yo sería feliz y triste a ese lado, junto a esas manos, protegido en ese abrazo, en el Te amo mas sincero que una persona puede desearte. 

En honor al destino incierto que nos separa, pero mucho más por la amistad que nos ha consolidado en un nosotros, que a modo de raíz ha crecido en nuestro pecho y acorazado el corazón de cada uno de nosotros te escribo no la última carta, pero definitivamente sí una de las mas sinceras de las que puedo ser capaz de escribir, por la misma razón por la que queremos, por la que amamos, por ese desprendimiento, por esas razones que nos permiten estar unidos, a pesar de las dificultades, las diferencias, la distancia y la era que discurre.

Por tus maneras improvisadas, por tu esplendida personalidad, por tu afortunada vida; por dejarme estar en ella y por estar en la mia, por aceptarme como soy y por ese consejo infalible, por esa mano que apoyo mi peso, por ese pilar que nos sostiene, siempre gracias, 
siempre abrazo, siempre sonrisa, siempre amistad, siempre te quiero, siempre te amo. Que nunca muera. Vanguardista y centinela de ella soy, aunque se venga mal, aunque se venga bien. 


Sé feliz, sé hermosa, sé siempre tú.




-Blakely

lunes, 12 de agosto de 2019

Falling


Dedicado a Chandy. En honor a la lealtad. Y para aceptarnos en derrota para avanzar al triunfo.

En penuria, en deshonor.


Siento dolor en el pecho, no como daga en corazón sino como si mi vacío estuviese 
ardiendo, 
lo que me llena no lo tengo; mas guardado está en el mar, en la montaña, en el desierto; 
amo el suelo que piso mas no soy digno de ello, 
de estar subiendo la cordillera caí en el vacío rasgando mi piel contra llanura sin su 
lecho.


Me siento preso en el subsuelo y me cuesta renacer de nuevo, 
la moral por el piso, mis piernas cansadas y mi mirada perdida en el cielo, 
me siento abatido; casi en agonía, levantarme al pensarlo no puedo, 
me siento mal; así me siento, decaído, letargo y en duelo; 
murió mi honor y su cadáver reposa en mis hombros y pecho.



Ya no siento el escalofrío de Dios en mi piel, no sé si mi corazón se apartó de él, 
me falta el aliento; estoy descontento, no se sacia mi sed, 
el hambre me abunda, la suerte se marcha y el tiempo dedicado a correr; 
moribundo me encuentro, como zombi sentado, cuestiono mi carácter y fe; 
me veo arrugado, sombrío, ojeroso, hundido en discordia y sin ley.



No siento alegría, olvido tu cara, tus besos, abrazos y miel; 
busco en mis recuerdos los bellos momentos que deseo ahora otra vez, 
quisiera de nuevo un momento de gloria y demostrar que sí puedo también; 
quedé adormilado en plena agonía por el ofídico aroma a laurel, 
y dí lo mejor, más de lo que soy pero ahora quedó en el ayer.




Con lejanía y nostalgia veo en la montaña las luces de casas y a oscuras me 
pongo a  pensar, 
que tan solo por poco, por un poco más casi llego a mi puesto y lugar; 
ahora no entiendo ni qué hago aquí sin poder relatar un final, 
al menos no el que quise ni el que esperaba y la angustia me incita a llorar.



Me molesta el prójimo y su empatía, como si lástima fuera yo a dar, 
todo lo que pasa lo guardo para mi y lo que muestro es para Dios y mi altar; 
confidentes no existen, solo puras hienas que buscan que yo esté muy mal, 
sólo me encuentro, sueño con la brisa, el café la costa y el mar. 
Ser el bastillo, tener espadilla sin reino, sin miedo a caer al volar; 
pero penuria perpetua se ciñe en el pecho como ancla me impide zarpar.


Conservo tu foto y quisiera saber si aún así destrozado amarías
a éste pequeño servidor que a tu vida llegó y que aún por ti daría la vida, 
mis acciones demuestran, mis palabras se vuelan y en total las cosas varían; 
el murmullo del vientos tirita mis huesos y al sol mi piel se calcina, 
la noche me ayuda a aclarar las ideas, pero el cansancio mis ojos adormita; 
en la mañana el rencor florece, lastima mi paz y deja mi alma partida, 
una sola expresión, sin sonrisa ni son para nadie es amiga.




Cuánto me haces falta, oportunidad, y cuánto es el deseo por que llegues; 
más de lo pasional y lo ferviente, perturba el tiempo que pasa que opaca mi mente, 
enfermo de honor estoy; no sé ni quien soy, estoy sangrando y el dolor es muy fuerte, 
como el guayabo en lejanía añorando los arcos de la costa en rojo, amarillo y celeste; 
ya el melifluo sonido de esperanza se aparta, grita mi agonía y mi cuerpo estremece, 
solo queda un soplo de mi y calentarme con ello es lo que más me conviene. 
Sigo siendo guerrero, solo estoy muy herido, iré a por todo en la batalla que viene.


-Blakely