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jueves, 1 de marzo de 2018

Talking whit me

El siguiente texto no tiene ningún sentido, es simplemente un texto, un escrito. Si a alguien le interesa bien, tal vez le ayude a pensar un poco o solo distraerlo. Si no te interesa y sientes que tu tiempo se perderá pues no lo leas, a veces es bueno hacerle caso al subconsciente. Es lo mejor que puedes hacer. Después no digas que te lo advertí.


Basado en una conversación común entre una persona y sus pensamientos mientras escuchaba Creep - Alessandra Salermo (Cover).

He repetido la misma canción más de 14 veces seguidas, y no quiero escuchar otra que no sea esa. -Sheee's running out agaiiin- suena en angelicales tonos al compás de un armónico arpa. Tal vez busco tener esa calma, esa armonía de cuerpo y mente, como la canción, tan equilibrada, tan suave pero contundente, aunque tal vez sin tantos sentimientos encontrados. Simplemente es insoportable. Sensación tal dolorosa y confusa, tan confusa que aturde e intimida, letal para algunos, lección de vida indiscutiblemente, -I'm a weirdo-

¡Idiota!

¿De nuevo en éste punto? No es sano caer con la misma piedra y mucho menos, en un intento de patearla y alejarla del camino, es inevitable, pero es superable. Pero a ésto último, ¿y si no lo es? -I don't belong heeere- Si caemos en este pozo una y otra vez somos masoquistas o solo no sabemos cómo salir del ahogamiento de nuestra alma en un charco de sentimientos, por muy preparado que estés o intentes negarlo, el dolor más fuerte no siempre es el físico y en otros casos, no hay fármaco físico o intangible que pueda sellar una herida de ésta magnitud. -In a beatiful word-. La repito una y otra vez y no quiero escuchar alguna otra. Sólo quiero que la relatividad del tiempo me lleve a mil años de perdición entre gotas de vodka combinadas con el amargo y salado sabor de las mismas lágrimas que creí haber colgado en la horca de la indiferencia.

-You're so fuckin' special-

Dicen que todo es cuestión de control.

¡Basura!

El control se pierde hasta que el desorden se vuelve constante, a eso llamamos calma. A veces se nos olvida que vivimos en un completo desorden y lo llamamos orden. ¿Quién puede vivir en un desorden tan punzante en el pecho? No sé qué creer ya, trato de respirar hondo mas solo tengo suspiros asfixiandome. -Just like an angel- Yo.. solo quiero escuchar esa canción de nuevo, y recordarla, no a la canción, sino a la tarde en que la besé con esta canción de fondo y cuando empezó todo. Ésto asesina, pero su veneno es tan dulce...

-Blakely.




viernes, 16 de febrero de 2018

FlashBack


No paro de sentir esa incómoda sensación de observar tras la ventana del tren y sentir mi propia mirada casi perceptible en el cristal empañado distorsionando un poco a los árboles que saludan con el viento del atardecer. Acomodo mis auriculares en mis oídos y la melodía hace calmar un poco el sonido metálico de las vías y el rumor de las conversaciones de las demás personas, sin embargo, el sonido de un tren viniendo en dirección opuesta golpea las ventanas y me hace cerrar los ojos con fuerza, como el destello de un relámpago encandilando mis pupilas, mis recuerdos me llevan a esa habitación, mi habitación, con la puerta entreabierta, los gritos de mis padres discutir mientras sus sombras se asoman en la puerta, un sonido en seco abre el silencio, un golpe, una caída al suelo, un susurro autoritario, más silencio, el portazo y un sollozo.


Cierro mis ojos con fuerza y al abrirlos, veo a mi reflejo de nuevo en el cristal del vagón, el chillido de un niño me ensordece y el grito de su madre me lleva a la cocina, en la que crecí viendo a mi madre gritarse a si misma por ser tan infeliz, la que cada día me rechazaba por parecerme mas a él, a mi ebrio padre. Siento de repente el piso moverse, el vagón tiembla en una curva cerrada y una copa de vino cae al piso, una chica recoge los cristales y tras tomar el tercero se corta la Palma de su mano, y veo a mi hermana mayor cortarse lenta y dolorosamente sus muñecas en el garaje a oscuras, veo su mirada clavada en mi, veo su dolor, su frustración, su tristeza y aunque quiera ayudarla, solo me quedo inmóvil viendo como cierra la puerta frente a mi mientras sus ojos llorosos dejan caer lágrimas en sus mejillas.



Y estoy yo, tomando mis cosas, escapando de casa, y aunque haya escapado de mi pasado de alguna manera, mis recuerdos son el castigo a pagar, mi tormento, estoy encadenado a ellos y solo siento la melancolía en mi pecho mientras el sol se oculta tras el horizonte que da a pasear los últimos rayos de luz a la vez que el tren se detiene en la siguiente estación.



-Blakely