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martes, 28 de abril de 2020

Com un pom de clavells




Contorneaste mi ventana para amarte, te vestiste de blanco y en otoño sonrosaste, estuviste de luto; mi atención nunca captaste, fue duro el dolor que te embargó, pero miraste, miraste la brisa barrer las hojas del anciano abache, escuchaste el petricar antes que la tormenta tuviese avance, conociste que el naranja de la tarde es por humo, pero por su belleza adictiva en desespero te quemaste, volviste ceniza el dolor que consumía, se hizo contrafuego con tu orgullo y me miraste. Viste que tras la ventana todo era y oscurecía, insistí en un paseo junto a mí y aceptaste.
Recorrimos mi mundo para el tuyo rescatarte, te enseñe la playa, su marea y su achaque, descubriste la lluvia y su dulzor en tu boca fue contraste, del amargo licor que con odio te embriagaste, pétalos cortos blanquecinos cual cristales, sea tu tallo morateno bendecido en mis deidades, conociste la neblina y con miedo me abrazaste, en busca del calor que por el tiempo olvidaste.
Y me hiciste daño con tus espinas encarnecidas, nunca fuiste rosa, pero lastimaste con herida, por mi masoquismo te consolé pensando que fui yo quien te hería, pero mírame aquí contemplando lo que un día, te quitaría el amor que alguna vez te abandonaría, en un ciclo muy vicioso en el dejé caer la bola y recorría, entre mi mente la manera de hacerte mía, más sin embargo tu amor por mí nunca existiría.
Ay que duele en corazón tu malnacida altanería, tu inmarcesible belleza acrecentada en cada día, cuando tu flora belleza mi orgullo asesina, y convertí a pesar de todo, todo esto en maravilla, te traje a mi mundo y la guerra crearías, destruiste mis tardes, mis nocturnas y mis días, ahora veo en el lago de mi paz mi sangre ardida, en el cielo veo tus capullos y tocarlos desearía, deseo el dolor que siento al rozarte tu cornisa, oler tu aroma cándido y mirar en tu sonrisa, que la vida se me hace larga y se ha vuelto agonía, vivo viendo tus reflejos en la ventana en que un día, verías tú al amor que te confrontó y se apartaría, se invirtió la historia, cuenta tarde me daría. No eras un clavel moribundo entristecida, eres una rosa, una impostora y asesina.
Murió el amor que me tenía y mi valentía, me volví idolatra de tu voz dulce y tan fría, asesinaste la inocencia que me cegaba y tenía, ahora soy plebeyo que tu reino abandonaría.  ¿Ahora soy yo quien ese dolor acarrearía? Ya no deseo este dolor, esta confusión, esta partida, verte tras la ventana; tú en mi mundo yo en el tuyo, qué ironía. Así que me volví a componer otra secuela, otra melodía. Ya sea en dolor mayor para olvidar tus maravillas, que solo me lastiman, me atormentan, me enfermizan, sigue tu camino a ver si en algún momento de tú tiempo te darías, cuenta que no estaré en la ventana cuando tu decidas.

            Y agradezco no haber visto tu orgullo tan blindado en decaía, apuesto lo que me queda de mi alma porque un día, veas mi ausencia y extrañada quedarías, con frío en tu tallo, sin mis dedos ni alegría, y vestida de luto en otoño ya cansada volverías, volverías a mirar por la ventana hasta que la vida quitaría, el único amor, que por tu amor también se iría.

Con todo y esto aún siento que me dominas, solo tu mirar me desmorona y cautiva. Qué has hecho de mi mentirosa rosa asesina. Pensé que eras clavel pero todo fue mentira.


-Blakely

lunes, 15 de abril de 2019

Llampec



Enlutada sabana en mes de Mayo el cielo de gris se alumbra, vestidura de cortinas celestiales en la mirada del veguero sorprende, a lo lejos el potro relincha y apura el trote por un titan escondido en la tundra, se siente a pleno mediodía como eclipsa el sol con cristalinas gotas que entristecen, paso firme en los cañones se siente revivir del más allá el galope del de la quebrada, parece que se acaba el mundo en un lamento agonizante, sofoca la humedad en los bajos, te cala en los huesos en los altos, se sienten suaves las cayosas manos en los amarres y las monturas, no sabe igual el agua del pozo, el caney pierde el calor de la palma, el café y el tabaco caminan de la mano en el paso del pueblo, nadie asoma mirada para que no achique ni puerta ni ventana, se siente estremecer el cristal con el salpicar de la lluvia, el gris blanquecino desaparece del imneso cielo, y la sombra de montañas ocultas en las nubes aparecen a lo lejos abarcando la planicie, imposible calcular la altura del mismo parece que con un solo soplo nos condenaría a la perdición misma, el conuquero recoje su faena, la bestia espera en el potrero, el murmullo de las animas anuncia que hay muerte anunciada.

Indudable su recio poder por el cielo dislumbra, golpe, azul, certero, a todos en el pueblo asusta. El Relámpago ha sido liberado sobre el samán y consagra su llegada con estrepitoso trueno por toda la llanura.

El amarillez del araguaney se aviva bajo la oscura nube que lo cubre, alfombra de oro a sus pies se viste, grito de chicharra a la orquesta del diluvio emprende, hálitos de brisa se desvian a los matorrales despojanzo el azulado vestido de las trinitarias, la acacia y el anauco danzan con sus flores a la par de tamborileo de las templadas gotas, asi se forjó el acero contra el pavimento, el petricar, aroma de jazmín y barro, el primer trago para el suelo, algunos disparos al cielo, el relámpago no avisa cuando aparece de nuevo, antes de parpadear arquearse es manera de imponer su dominio, autócrata es el relámpago, su señorial presencia es inevitable, en los altos azota, en los bajos opaca, el chubasco anega los caminos y borra las huellas asi como borra la calma en los chaguaramos.

Cuando el relámpago se resguarda en la lejanía y su estruendo llega con tardío socorro no deja de ser imarcesible su viva imagen de titán en quien despavoridamente, se acorrala de su presencia. A la hora de sentencia del ocaso, el cielo en enfiladas nubes se desviste dejando su rojiza desnudez, crisol de acuamarina, escarlata y cian oscureciendose, como una doncella a punto de dormir parpados se cierran a la oscuridad infinita, los grillos cantan al caer la noche, el perro ladra a lo lejos, susurros se oyen en la choza y en frente de los poblados los centinelas aguardan entre el frio fenecimiento de un dia mas, en agonia. 

Santa paz de penuria, a lo lejos se ve el blanquecino haz de luz de una centella, relámpago se esconde entre las tinieblas, Quijote con los molinos, su propia batalla libra contra montaña y niebla, susurra el trueno que va ganando, aunque su grito lejano se encuentra, volverá en la mañana con su mismo tormento, ser temido, ser odiado, ya reposo no encuentra en el tiempo, qué solitario va el relámpago, cuando la tormenta está lejos.

lunes, 16 de julio de 2018

Bajo ésta sombra, Sobre éstas rocas


Naufragio, ¿Cómo has llegado hasta acá? Hace mucho tiempo que el limo se ha apoderado de tu casco, borrando tu nombre, tu esencia, tu gloria. Sobre ésta sombra viniste a encallar, dejando tus amarres en el fondo del mar para pertenecer a las mismas aguas donde surcaste labrando en vano el indomable piélago. Bajo la sombra de éste acantilado, no logras ver paseo fúnebre del ocaso hacia el Oeste, solo estás condenado a ver el intenso amanecer florear al Este, el mismo en el que presagiaba el fin de la oscura marea, como brea impregnada en plata, templando tu proa con el achique del rocío, opacando más aún el brillo de tus lámparas a lo lejos, enseñándote que sin oscuridad, no puedes brillar, pero si te entregas a la oscuridad, perderán el rumbo quienes te siguen. Debías volver a las olas para vivir de la fuerte brisa mañanera, el guanaguanare, el alcatraz y la gaviota con sus bramidos se hicieron cancioncillas de tu recuerdo, interrumpidos con los azotes constantes de los grandes maretazos que vienen a morir aqui, con gran estruendo, a donde tú has venido también a morir y ahora vives condenado como Cerbero en puerta de infierno, dandole paso al cabrilleo del sol entre la espuma.



Pero Naufragio ¿Qué te ha hecho venir hasta acá? Fuiste traicionado por el mismo amor por el cual amaste y has dejado tu linea de timón cortada, te has entregado por amor a ser libre y esperas ahora en silencio, esperando a que crujas y toques fondo alguna vez, oxidado, roto, quedando a merced del océano mismo. Ya ni la tormenta más inclemente puede abrumarte cuando has logrado que el salitre sea quien te devuelva tus amarguras y te acostumbres a vivir con ellas... Vivir, qué irónico ¿Quién puede "vivir" con éste calvario? Es un estado de transición, es el paso a la muerte misma para vivir dentro de quien amaste, ahora lo entiendo, Naufragio, te rehusaste a morir en el dique seco para morir donde estaba tu puerto. Bajo este acantilado, sobre éstas rocas, Junto a tu amor, el mar. 

jueves, 7 de junio de 2018

Verónica




Corría mientras buscaba la manera de refugiarme de la lluvia, era de noche y hacia demasiado frío, ya mi chaqueta se pegaba a mi torso y estrangulaba mis brazos, estaba sofocándome. Doblé varias esquinas al azar buscando un refugio donde pudiese pasar la tormenta, la cual hacia azotar mis oídos al golpear contra el suelo con sus rayos. Llegué a un espacio abierto entre varias casas, que hacían la entrada a un pequeño jardín, haciendo asomar a una estrecha, pero muy alta iglesia, un poco gótico como para ser de sta década. Abrí el portón del jardín y caminé apresuradamente agachando la cabeza entre mis hombros. Empujé la pesada puerta de metal y al cerrarla tras de mí, todo ruido de tormenta había desaparecido, sólo habían unas lámparas tenues encendidas y velas distribuidas en diferentes lugares de los pasillos laterales, al fondo, un gran altar de bronce se edificaba por toda la pared del fondo, Un Cristo se suspendía y daba la sensación lúgubre y monótona de una iglesia particular, aunque ésta me daba una sensación muy extraña. Me senté en uno de los bancos, hundí mi cabeza entre mis brazos reposados en el espaldar de la otra hilera de bancos de madera, y cerré mis ojos para concentrarme en opacar el frío que sentía.

..Recordé la manera en que secaba la sangre de la baldosa de la sala, la mirada de terror que ella sembró en mis recuerdos y el llanto ahogado entre la garganta de su hija, sin poder hacer nada, arrinconada, pobre chica, sólo se la pasaba en la calle, mientras que su débil madre solo pasaba drogándose. No recuerdo bien su nombre, Valeria, o Victoria, Me daba igual, empezaba por "V", no sé porqué no la maté cuando pude, pero esos miserables ojos oscuros me hicieron dejarla vivir, al fin y al cabo, el ruido de las sirenas se acercaban, y tenía que correr.

Escuché pasos por el pasillo central, levanté la mirada y mi visión estaba borrosa por presionar mis ojos, la silueta de una mujer acercándose me llenó de inquietud, más aun por la túnica negra que llevaba, colgaba de su cuello una cruz de plata, ella era pálida.. y su mirada.. algo en ella mostraba algo que me inquietaba, sin embargo, me dedicó un cordial saludo, y me ofreció de manera muy amable una habitación para pasar la noche, y la idea de dormir bajo un techo y una cama después de un largo día me hizo aceptar.
Me guió por un pasillo, y abrió una puerta, se hizo a un lado para dejarme entrar, y mis piernas y manos se desconectaron de mí cuando apenas pude percatarme de que la habitación estaba vacía, y habían manchas de sangre repartidas a lo largo y ancho de las paredes y sobretodo en el suelo. Al voltearme, ya no vi a aquella extraña mujer, vi a una niña sujetando una pistola plateada -¿V..Verónica?- Al pronunciar ese nombre me dió una media sonrisa con sus inexpresivos ojos, levantó el arma hacia mí, y no recuerdo qué pasó después de escuchar el cañón del arma estremecerse tras ser jalado el gatillo, depositando dulcemente una bala en mi cabeza.




-Blakely

jueves, 31 de mayo de 2018

Caminos y Rutas



Y con solo el recuerdo de los caminos que he tomado, los errores cometidos, la tristeza que cargaba, y la soledad que me acompañaba, debo realmente agradecer a la vida las pequeñas grandes cosas que me hacen feliz.. como la sonrisa de su rostro reflejado en el amanecer de mi ventana, y el susurro de su voz en el viento, incluso la brisa acariciando su cabello en la tibia arena de esa costa en la que la vi por primera vez..incluso aquel hasta luego, que sembró esa esperanza en mi de volverla a ver, la melodía silenciosa de un colibrí, su ave favorita, o incluso, el sombrío frío de la noche, donde sus abrazos eran mi consuelo.


-Blakely

martes, 15 de mayo de 2018

Aramís


Quiero sembrar un árbol, bueno, una semilla, que dará a una insignificante especie que será una no tan insignificante. 

Y llamadme loco si quieren, pero quiero llamarlo Aramís, y por alguna razón, quiero que sea mi amigo, o ser su mejor amigo, visitarlo, ver como esta, en vez de decirle hola decirle -¿Qué hay estupido, que cuentas?-, si le gusta el atardecer, si le encantan los días nublados. Siempre he querido preguntarle a un árbol qué hace además de procesos fotosintéticos y cosas así de aburridas, si tiene pasatiempos. Saber si es cierto que sufren, si lloran. Preguntarle en qué cree él, si tiene un Dios, si sabe de la fe. Si se enamoran, si tienen un “Corazón para dar”. y en efecto, si le han roto el corazón. Me gustaría algún día llorar bajo la sombra de mi gran amigo, y sentir que el dolor es efímero, que todo está bien. Tal vez algún día Aramís me deje trepar por sus ramas el sentiría pena por tener hojas secas, o nidos de pájaros ya vacíos, o por tener barba de árbol o sencillamente el seria feliz tal cual es, tal vez le presente a mi hija, así cuando yo muera, Aramis tendrá una amiga, y no estará triste, después de todo, el merece ser feliz.

Puede que para hacerlo enojar orine en él estando yo ebrio o tal vez fumar cerca de él, Con mis estupideces lograr que me mande a freir clavos de acero. Tal vez sencillamente quiera estar solo, puede que llegue a odiarme por el condenado hecho de ser un humano. Ojala logre aprender algo de él, A ser paciente, por ejemplo. Estoy ansioso por saber si quiere tatuar algo en su corteza, yo podría hacerlo, aunque soy malo para eso. Quiero tocar mi guitarra a sus pies y tal vez quiera aprender a hacer música, leeré mi libro favorito y que sea el suyo también.

Pero… El siempre estara para mi ¿Dónde estaré yo cuando él me necesite? No podre estar ahi cuando sus hojas caigan, no estare ahi para regarlo durante la sequía, no estare ahi para hacer un muñeco de nieve a su lado para que no esté solo en nochebuena. Seguramente no estaré ahí cuando el me vea ir de regreso a casa y sencillamente caiga en llanto por la soledad que susurra en sus ramas. En las noches puede que sienta miedo por la oscuridad y la luna sea quien le arrulle para que pueda dormir o puede solo ignorarlo, o cuando llueva no habrá nadie quien pueda cubrirlo, darle abrigo, distinguir sus lágrimas de las gotas de lluvia que caen a sus fuertes raíces decirle que todo estará bien, qué estará con él en las malas y buenas y no lo dejará solo. Nunca le he dicho a un árbol que lo quiero, que es importante para mi.

Eres todo un reto, Aramis, haré lo posible por no dejarte, no quiero dejarte, te necesito Aramis. Espero verte pronto.

-Blakely

lunes, 5 de marzo de 2018

Nadie


Cuando estaba sobre los quince años tenía la libertad de hacer de la noche mi momento más feliz del día, podía tener la seguridad de que nadie me diría qué hacer, pues además de ser invisible para mi familia y otras personas, sentía la compañía de las estrellas, del olor de la playa paseando con la brisa, el sonido de un móvil colgado en la ventana, y el gusto de un cigarrillo acariciando mi garganta. Esperaba que todos fueran a dormir y saciaran sus gritos y discusiones, las cuales hacían sin ningún tipo de remordimiento, después de todo, yo era translúcido para ellos. Subía a la ventana del último piso y solo esperaba a que mis ojos se acostumbraran a la belleza de la oscuridad, gracias a las estrellas conocí los deseos que brindaban esas esferas fugaces. Gracias al olor de la playa aprendí a querer a mi casa, aunque en el fondo, sabía que no correspondía ahí. Gracias al sonido del móvil de la ventana escuché mi melodía favorita. Gracias al humo del cigarrillo conocí a la muerte de mis esperanzas, y a pesar de que me sentía acompañado, supe que para ellos tampoco era nadie.

-Blakely

jueves, 1 de marzo de 2018

Talking whit me

El siguiente texto no tiene ningún sentido, es simplemente un texto, un escrito. Si a alguien le interesa bien, tal vez le ayude a pensar un poco o solo distraerlo. Si no te interesa y sientes que tu tiempo se perderá pues no lo leas, a veces es bueno hacerle caso al subconsciente. Es lo mejor que puedes hacer. Después no digas que te lo advertí.


Basado en una conversación común entre una persona y sus pensamientos mientras escuchaba Creep - Alessandra Salermo (Cover).

He repetido la misma canción más de 14 veces seguidas, y no quiero escuchar otra que no sea esa. -Sheee's running out agaiiin- suena en angelicales tonos al compás de un armónico arpa. Tal vez busco tener esa calma, esa armonía de cuerpo y mente, como la canción, tan equilibrada, tan suave pero contundente, aunque tal vez sin tantos sentimientos encontrados. Simplemente es insoportable. Sensación tal dolorosa y confusa, tan confusa que aturde e intimida, letal para algunos, lección de vida indiscutiblemente, -I'm a weirdo-

¡Idiota!

¿De nuevo en éste punto? No es sano caer con la misma piedra y mucho menos, en un intento de patearla y alejarla del camino, es inevitable, pero es superable. Pero a ésto último, ¿y si no lo es? -I don't belong heeere- Si caemos en este pozo una y otra vez somos masoquistas o solo no sabemos cómo salir del ahogamiento de nuestra alma en un charco de sentimientos, por muy preparado que estés o intentes negarlo, el dolor más fuerte no siempre es el físico y en otros casos, no hay fármaco físico o intangible que pueda sellar una herida de ésta magnitud. -In a beatiful word-. La repito una y otra vez y no quiero escuchar alguna otra. Sólo quiero que la relatividad del tiempo me lleve a mil años de perdición entre gotas de vodka combinadas con el amargo y salado sabor de las mismas lágrimas que creí haber colgado en la horca de la indiferencia.

-You're so fuckin' special-

Dicen que todo es cuestión de control.

¡Basura!

El control se pierde hasta que el desorden se vuelve constante, a eso llamamos calma. A veces se nos olvida que vivimos en un completo desorden y lo llamamos orden. ¿Quién puede vivir en un desorden tan punzante en el pecho? No sé qué creer ya, trato de respirar hondo mas solo tengo suspiros asfixiandome. -Just like an angel- Yo.. solo quiero escuchar esa canción de nuevo, y recordarla, no a la canción, sino a la tarde en que la besé con esta canción de fondo y cuando empezó todo. Ésto asesina, pero su veneno es tan dulce...

-Blakely.




viernes, 16 de febrero de 2018

FlashBack


No paro de sentir esa incómoda sensación de observar tras la ventana del tren y sentir mi propia mirada casi perceptible en el cristal empañado distorsionando un poco a los árboles que saludan con el viento del atardecer. Acomodo mis auriculares en mis oídos y la melodía hace calmar un poco el sonido metálico de las vías y el rumor de las conversaciones de las demás personas, sin embargo, el sonido de un tren viniendo en dirección opuesta golpea las ventanas y me hace cerrar los ojos con fuerza, como el destello de un relámpago encandilando mis pupilas, mis recuerdos me llevan a esa habitación, mi habitación, con la puerta entreabierta, los gritos de mis padres discutir mientras sus sombras se asoman en la puerta, un sonido en seco abre el silencio, un golpe, una caída al suelo, un susurro autoritario, más silencio, el portazo y un sollozo.


Cierro mis ojos con fuerza y al abrirlos, veo a mi reflejo de nuevo en el cristal del vagón, el chillido de un niño me ensordece y el grito de su madre me lleva a la cocina, en la que crecí viendo a mi madre gritarse a si misma por ser tan infeliz, la que cada día me rechazaba por parecerme mas a él, a mi ebrio padre. Siento de repente el piso moverse, el vagón tiembla en una curva cerrada y una copa de vino cae al piso, una chica recoge los cristales y tras tomar el tercero se corta la Palma de su mano, y veo a mi hermana mayor cortarse lenta y dolorosamente sus muñecas en el garaje a oscuras, veo su mirada clavada en mi, veo su dolor, su frustración, su tristeza y aunque quiera ayudarla, solo me quedo inmóvil viendo como cierra la puerta frente a mi mientras sus ojos llorosos dejan caer lágrimas en sus mejillas.



Y estoy yo, tomando mis cosas, escapando de casa, y aunque haya escapado de mi pasado de alguna manera, mis recuerdos son el castigo a pagar, mi tormento, estoy encadenado a ellos y solo siento la melancolía en mi pecho mientras el sol se oculta tras el horizonte que da a pasear los últimos rayos de luz a la vez que el tren se detiene en la siguiente estación.



-Blakely